
El otro día tuve un sueño... Fué muy extraño... Es un sueño que tengo desde la muy tierna infancia (no quiero especificar edad para no mentir) y es bastante recurrente.
Soñé que caminaba por una playa en plena noche, la luna estaba menguante, hermosa y el mar me llamaba, yo simplemente acudí.
Estaba vestida con un camisón de seda muy suave color marfil y tenía una bata (parecía de gaza), que rozaba mis brazos, del mismo color.
El viento me acariciaba traviesamente haciendo volar mi ropa y me empujaba a seguir avanzando. Yo hipnotizada por la luna y las aguas, seguí...
Sentí que tenía tanto dolor adentro que eso que estaba ocurriendo me hacía sentir libre, sin dolores ni penas, sólo mirar el resplandor de la luna reflejada en un impredecible espejo de agua me hacía olvidar todo, quería tocarla.
Quería tenerla en mis manos!
Vi mi rostro en un momento, no era el mío. Pero me pareció familiar. Lágrimas brotaban de mis ojos, eran sentimientos encontrados: Sabía que el dolor iba a cesar.
Seguí avanzando, ciegamente, solo seguí, sin saber bien a donde me dirigía.
El agua me cubrió por completo...
Sentí que literalmente me faltaba el aire.
Hasta que por un acto de reflejo, desperté.
Recuerdo perfectamente este sueño porque lo vivo constantemente y lo tengo grabado en mi mente. Es extraño por su nitidez.
Será que mi subconciente me quiere contar una historia que insisto en olvidar?
Será que Pedro tenía razón, y al final no quiero recordar porque fue muy doloroso...
No se.
Ojalá reciba más pistas acerca de ello.
Ojalá esta vez no termine igual.
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