
("La persistencia de la memoria", Salvador Dalí)
La memoria me anda fallando mucho ultimamente, no se si será una mala pasada o un mecanismo de defensa.
Antes me jactaba de ser una especie de Funes, que todo lo recordaba, cada pequeño detalle, cada cosa insignificante, cada sonido, cada color, cada dolor... Y me divertía jugando con los límites de mi propia mente.
Hoy, haciendo retrospección me di cuenta de que me faltan pedazos enteros de historia, años completos que han sido totalmente eliminados del disco duro.
Gran trabajo tuve que hacer para intentar traerlos de vuelta...
Sin éxito, obviamente.
Me frustré, era como aceptar lo que para mi es inaceptable (y que la vida se encarga de restregarmelo en la cara una y otra vez): Dolorosamente, soy humana y puedo llegar a fallar.
Habiendo digerido en parte esa idea (creo que nunca terminaré de absorver esos nutrientes), llegué a la conclusión de que hay cosas que mejor no recordarlas.
No es eso de decir "El pasado pisado" sino que si no recuerdo por algo ha de ser y tal vez no haya un propósito en recordar u olvidar...
Tal vez no haya un propósito en absoluto y solo somos.
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