
Hoy fue un día difícil, complicado.
Hoy me di cuenta de muchas cosas.
Cosas que tal vez sabía, pero que no quería aceptar.
Parecía un día normal, llegué, jugué un rato con los chicos, canté, grité, me disponía a hacer la primera clase del día (a la que por cierto le tengo cierto rechazo por el hecho de que me cuesta mucho).
Todo iba normal.
Hasta que empezamos a hablar y ahí cambió la historia.
Las humildes palabras de un docente pocos años mayor que yo me taladraron la cabeza.
Entré en la infinita interrogante "Por qué bailo? Por qué canto?"
Bailo porque creo que no hay nada que me pueda hacer más feliz en la vida.
Nada.
Ni un hombre, ni una familia, ni hijos, ni todo el dinero del mundo.
Canto porque aún más hermoso que la música fluya a través tuyo, es que la música salga de ti.
Aún asi, con toda esa motivación, siento que no basta. Que no estoy dando todo de mi.
Hoy me veo a mi misma como una nena malcriada, que hace solo lo que sabe hacer, sin arriesgarse, sin esforzarce demasiado, sin tomar desafios que cree que no podrá afrontar.
Me refugié en la seguridad que da saber hacer algo, tenerlo como parte tuya y nunca tomé en cuenta otras alternativas.
Ahora acepto que me falta mucho, que no soy un robot, que no tengo porqué ser perfecta ni porqué ser mejor que nadie.
Solo quiero ser mejor que yo.
Quiero dejar de enojarme conmigo misma cuando las cosas no me salen al primer intento.
Siempre me salieron a la primera y me malcrié. Hoy acepto que soy malcriada e inmadura y que nunca voy a lograr nada si no me mato trabajando por ello.
El talento sin trabajo no es nada.
Con esto no digo que no trabajé o que no me esforcé, digo que no esforcé por aprender cosas nuevas y que tiré la toalla la primera vez que algo nuevo no salió como yo esperaba.
De todas las carreras que exiten y que podía elegir porque realmente podía, elegí esta. Es dura pero satisfactoria.
Afuera no hay nada mejor para mi. Esto es todo lo que quiero.
Amo lo que hago. Quiero dar mi vida por el arte, si no lo hiciera sentiría que mi existencia es un desperdicio.
Es difícil... Pero se puede...
Se puede madurar...
(En la foto: Bob Fosse, un verdadero grande)
No hay comentarios:
Publicar un comentario