domingo, 21 de marzo de 2010

En busca de una identidad

Uno quiere tener identidad, la que transmite la tierra roja que se esconde bajo las uñas, tiñe la piel y los pies magullados. Esa estampa que te hace sentir que sos, y con orgullo de un lugar protegido bajo la sombra de una bandera.

La cultura es de los pueblos, no la del ballet o la opera; me refiero a la cultura popular, la que se mueve por el campo entre la polka purahéi y se pierde en la ciudad con el reggaeton, la que se pasa de boca en boca con el guaraní mientras se ceba un tereré y se percibe dulce en el hogar con las velas de miel titilando frente a San Cayetano. La de los pies descalzos o las eternas zapatillas remendadas. La cultura de la silla de cable, apacible en el corredor yeré, esperando la tardecita y otras tantas postales vendidas a turistas, que aún se viven y no se pintan.

¿Yo que soy? ¿Una mezcla cruel, producto de las migraciones europeas que se resistió a aculturizarse? Más de una vez me sentí extranjera en la nación que me vio nacer y hoy a los ojos de los demás, no me siento paraguaya en el extranjero. Jamás perderé mis raíces, las alimentadas por mi hogar, mi barrio y mi ciudad.

Jamás negaré a mi patria y la defenderé incondicionalmente porque soy así… terca; no me vendo. Soy la que ama sin saber por qué y se reusa a buscar razones que la obliguen a despegarse de la calidez del terruño. Explico, no defiendo. Acepto y no desprecio.

Soy paraguaya porque extraño, soy paraguaya porque así lo siento.

Lo siento, por quien leyó y perdió el tiempo.


(Gracias Edu.
www.momentaneamentesoy.blogspot.com)

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