
Necesitaba mucho tener una vida... Recuperar algo que antes tenía: una identidad, un pertenecer a algo o a alguien...
Por fin, después de mucho tiempo puedo decir que estoy empezando a encontrar un lugar para mi. Un lugar en el que no me siento una completa extraña. En el que no me siento del todo incomprendida.
Esto me da fuerzas para seguir rumbo a esa vida inimaginable que imaginé, que no tiene una forma concreta, pero que se tiñe de un color que alguna vez fue una utopia: color felicidad.
Cuál es ese color?
Bah, no se, para cada uno pinta distinto, pero es el lápiz que menos se usa de la caja.
No hay comentarios:
Publicar un comentario