domingo, 14 de agosto de 2011





Mamá y papá:
Se que después de tanto tiempo una carta no es suficiente, y no hay nada que quisiera más que estar en casa. Aca adentro, uno pierde la noción del tiempo. Pasan horas, días, meses, y lo único que te mantiene con ganas de seguir viviendo, es la esperanza absurda de despertar al día siguiente y ver que todo esto era una pesadilla.

Pero esa esperanza hoy ya no existe. Cada segundo entre estas cuatro paredes se encarga de borrar a golpes la ilusión de volver a ver la luz del día, de sentarme un rato en el patio a hablar con mamá, o de poder llegar de la facultad y tomarnos un "matecito amargo" juntos viejo.
Aca uno aprende a vivir por la inercia de seguir respirando, sin mayores aspiraciones que un poco de agua y comida. Resignando tu voluntad a la de un par de aspirantes a hijo de puta, que como adolecentes compiten para ver quien la tiene más larga, porque tienen la estúpida idea de que pueden convertir a las personas en números y letras dentro de una habitación.

En este cuarto donde el llanto, el pánico y la angustia son moneda corriente, la posibilidad de darles un abrazo y decirles que voy a volver, está muy lejos de mi realidad.

Y es por eso, que les pido que ya no me esperen.

Se que no es fácil para ustedes y tampoco lo es para mi,

pero tengo que pedirles que sigan adelante.

En medio de esta guerra que nos era tan ajena, nos toca aceptar la cruda verdad. Y es que nadie... ni el culpable, ni el inocente.. tiene el cielo ganado.

Los amo siempre.

Julia.