domingo, 9 de octubre de 2011

Puedo gritar...


Tengo que escapar,
No quiero recordar,
Tengo que arrancarme este lugar...

No podrán ahogar
mis gritos con golpear
No atarán mis manos
NUNCA MÁS...

domingo, 14 de agosto de 2011





Mamá y papá:
Se que después de tanto tiempo una carta no es suficiente, y no hay nada que quisiera más que estar en casa. Aca adentro, uno pierde la noción del tiempo. Pasan horas, días, meses, y lo único que te mantiene con ganas de seguir viviendo, es la esperanza absurda de despertar al día siguiente y ver que todo esto era una pesadilla.

Pero esa esperanza hoy ya no existe. Cada segundo entre estas cuatro paredes se encarga de borrar a golpes la ilusión de volver a ver la luz del día, de sentarme un rato en el patio a hablar con mamá, o de poder llegar de la facultad y tomarnos un "matecito amargo" juntos viejo.
Aca uno aprende a vivir por la inercia de seguir respirando, sin mayores aspiraciones que un poco de agua y comida. Resignando tu voluntad a la de un par de aspirantes a hijo de puta, que como adolecentes compiten para ver quien la tiene más larga, porque tienen la estúpida idea de que pueden convertir a las personas en números y letras dentro de una habitación.

En este cuarto donde el llanto, el pánico y la angustia son moneda corriente, la posibilidad de darles un abrazo y decirles que voy a volver, está muy lejos de mi realidad.

Y es por eso, que les pido que ya no me esperen.

Se que no es fácil para ustedes y tampoco lo es para mi,

pero tengo que pedirles que sigan adelante.

En medio de esta guerra que nos era tan ajena, nos toca aceptar la cruda verdad. Y es que nadie... ni el culpable, ni el inocente.. tiene el cielo ganado.

Los amo siempre.

Julia.

jueves, 14 de julio de 2011




"Salir no es una opción acá adentro nena. Después de la segunda picana te das cuenta que esto no es una negociación. Cuando te duelen los huesos de tantos golpes, cuando lloras días enteros sin que nadie te escuche, cuando meten tu cabeza abajo del agua hasta verte aturdida del pánico y sentís que un tiro en la frente es tu mejor opción, recien ahi... te vas a dar cuenta que la idea de volver está mucho más lejos de lo que creías."
-La Tana.

lunes, 27 de junio de 2011

YOU'RE GONNA LOVE ME. (And I'm telling you- Dreamgirls)

And I am telling you I'm not going.
You're the best man I'll ever know.
There's no way I can ever go,
No, no, no, no way,
No, no, no, no way
I'm livin' without you.
I'm not livin' without you.
I don't want to be free.

I'm stayin', I'm stayin',
And you, and you, you're gonna love me.
Ooh, you're gonna love me.

And I am telling you I'm not going,
Even though the rough times are showing.
There's just no way, There's no way.

We're part of the same place.
We're part of the same time.
We both share the same blood.
We both have the same mind.

And time and time we have so much to share,


No, no, no,
No, no, no,
I'm not wakin' up tomorrow mornin'
And findin' that there's nobody there.

Darling, there's no way,
No, no, no, no way
I'm livin' without you.
I'm not livin' without you.
You see, there's just no way,
There's no way.

Tear down the mountains,
Yell, scream and shout.
You can say what you want,
I'm not walkin' out.

Stop all the rivers,
Push, strike, and kill.
I'm not gonna leave you,
There's no way I will.

And I am telling you I'm not going.
You're the best man I'll ever know.

There's no way I can ever, ever go,
No, no, no, no way,
No, no, no, no way
I'm livin' without you.

Oh, I'm not livin' without you,
I'm not livin' without you.
I don't wanna be free.

I'm stayin', I'm stayin',
And you, and you,
You're gonna love me.

Oh, hey, you're gonna love me,
Yes, ah, ooh, ooh, love me,
Ooh, ooh, ooh, love me,
Love me,
Love me,
Love me,
Love me.

You're gonna love me.

martes, 14 de junio de 2011

Juguete

Debajo de escombros,
que supieron ser alguna vez
tesoros multicolores, goma y plástico alegre;
lejos ya de toda sonrisa de antaño,
temprana infancia olvidada…
allá en el fondo del baúl,
donde sepultan los recuerdos,
con la fría superstición de callar nostalgias
reciclando aquellos tiempos
pero con el paladar ceniciento y marchito,
Él, obsoleto, allí reposa.

Que otra cosa podría hacer...
…más que pasar el tiempo
…ver luces tímidas, asomando
Entre la madera añeja.
Oyendo el sonido excluyente
De la frívola modernidad.

Pequeñas manos, un cálido tacto
Prestaron ilusión,
Y con celosa inocencia de niño
así como se prestó, se sacó.
Solo, despojado, vacuo, quedó,
En los confines de aquel baúl.

Tal vez una noche…
…Él y el destino hagan una tregua.
Con espasmos de marioneta
Lentamente, se aflojará
Encandilado tras largos claustros,
La luz asusta, pero reconforta.

Aguardando el momento más atesorado,
Cuando jugando una vez más, reviva sus colores.

Y todo aquel niño que, violento, hubo de ignorarlo
Peleará con quien sea por poder tenerlo un momento.

Aquella noche que vuelva a jugar
Dormirá profundo y placido,
Porque aunque fuera de plástico
Todo cuerpo tiene memoria.

Y una flor de lys junto al corazón.



Yamil Giannazzo.

domingo, 5 de junio de 2011

Sal con una chica que lee (Rosemarie Urquico)

Sal con una chica que lea. Sal con una chica que gaste su dinero en libros en vez de ropa. Ella tiene problemas de espacio en su clóset porque tiene demasiados libros. Sal con una chica que tenga una lista de libros que quiere leer, que tenga un carnet de biblioteca desde que tenía doce años.

Encuentra una chica que lea. Sabrás que lo hace porque siempre tendrá un libro por leer en su cartera. Ella es ésa que mira amorosamente sobre los estantes en la librería, la que llora calladamente cuando encuentra el libro que quería. ¿Ves a esa chica extraña olfateando las páginas de un libro viejo en una librería de segunda mano? Ésa es la lectora. Nunca pueden resistirse a oler las páginas, especialmente cuando están amarillas.

Ella es la chica que lee mientras espera en esa cafetería al final de la calle. Si echas un vistazo a su taza, la crema está flotando en la parte de arriba porque ella está ya como absorta. Perdida en un mundo creado por el autor. Siéntate. Quizás te dé una mirada penetrante, porque a la mayoría de las chicas que leen no les gusta ser interrumpidas. Pregúntale si le gusta el libro.

Cómprale otra taza de café.

Hazle saber lo que realmente piensas de Murakami. Ve si pasó del primer capítulo de La Comunidad. Entiende que si te dice que entendió el Ulises de Joyce, sólo lo está diciendo para sonar inteligente. Pregúntale si ama a Alicia, o si le gustaría ser Alicia.

Es fácil salir con una chica que lee. Dale libros por su cumpleaños, por Navidad y en los aniversarios. Dale el regalo de las palabras, en poesías, en canciones. Dale a Neruda, a Pound, a Sexton, a Cummings. Déjale saber que entiendes que las palabras son amor. Entiende que ella sabe la diferencia entre los libros y la realidad pero, por Dios, ella está tratando de hacer su vida un poco más como su libro favorito. Nunca será tu culpa si ella lo hace.

Ella tiene que intentarlo, de algún modo.

Miéntele. Si entiende de sintaxis, entenderá que necesitas mentir. Detrás de las palabras hay otras cosas: motivación, valor, matiz, diálogo. No será el fin del mundo.

Fállale. Porque una chica que lee, sabe que el fracaso siempre lleva al clímax. Porque son chicas que entienden que todas las cosas llegan a un fin. Que siempre puedes escribir una secuela. Que puedes comenzar una y otra y otra vez y aún ser el héroe. Que la vida está destinada a tener uno o dos villanos.

¿Por qué tener miedo de todo lo que no eres? Las chicas que leen entienden que la gente, como los personajes, se desarrollan. Excepto en la serie de Crepúsculo.

Si encuentras una chica que lee, manténla cerca. Cuando la encuentres despierta a las dos de la mañana, apretando un libro contra su pecho y sollozando, hazle una taza de té y abrázala. Puedes perderla por un par de horas, pero siempre regresará contigo. Hablará como si los personajes en el libro fueran reales, porque, por un rato, siempre lo son.

Le propondrás matrimonio en un globo aerostático. O durante un concierto de rock. O muy casualmente, la próxima vez que esté enferma. Por Skype.

Sonreirás tanto que te preguntarás por qué tu corazón no ha explotado y sangrado por todo tu pecho todavía. Escribirás la historia de sus vidas, tendrán niños con nombres extraños y gustos todavía más extraños. Ella le presentará a tus niños al Gato en el Sombrero y a Aslan, quizás el mismo día. Caminarán juntos el invierno de su vejez y ella recitará a Keats en voz baja mientras tú te sacudes la nieve de las botas.

Sal con una chica que lee, porque te lo mereces. Te mereces una chica que pueda darte la vida más colorida imaginable. Si tú sólo puedes darle monotonía, y horas duras y propuestas a medias, entonces estás mejor solo. Si quieres el mundo, y los mundos más allá de éste, sal con una chica que lea.

O mejor aún, sal con una chica que escriba.

sábado, 4 de junio de 2011

Sal con una chica que no lee (Por Charles Warnke)

Sal con una chica que no lee. Encuéntrala en medio de la fastidiosa mugre de un bar del medio oeste. Encuéntrala en medio del humo, del sudor de borracho y de las luces multicolores de una discoteca de lujo. Donde la encuentres, descúbrela sonriendo y asegúrate de que la sonrisa permanezca incluso cuando su interlocutor le haya quitado la mirada. Cautívala con trivialidades poco sentimentales; usa las típicas frases de conquista y ríe para tus adentros. Sácala a la calle cuando los bares y las discotecas hayan dado por concluida la velada; ignora el peso de la fatiga. Bésala bajo la lluvia y deja que la tenue luz de un farol de la calle los ilumine, así como has visto que ocurre en las películas. Haz un comentario sobre el poco significado que todo eso tiene. Llévatela a tu apartamento y despáchala luego de hacerle el amor. Tíratela.

Deja que la especie de contrato que sin darte cuenta has celebrado con ella se convierta poco a poco, incómodamente, en una relación. Descubre intereses y gustos comunes como el sushi o la música country, y construye un muro impenetrable alrededor de ellos. Haz del espacio común un espacio sagrado y regresa a él cada vez que el aire se torne pesado o las veladas parezcan demasiado largas. Háblale de cosas sin importancia y piensa poco. Deja que pasen los meses sin que te des cuenta. Proponle que se mude a vivir contigo y déjala que decore. Peléale por cosas insignificantes como que la maldita cortina de la ducha debe permanecer cerrada para que no se llene de ese maldito moho. Deja que pase un año sin que te des cuenta. Comienza a darte cuenta.

Concluye que probablemente deberían casarse porque de lo contrario habrías perdido mucho tiempo de tu vida. Invítala a cenar a un restaurante que se salga de tu presupuesto en el piso cuarenta y cinco de un edificio y asegúrate de que tenga una vista hermosa de la ciudad. Tímidamente pídele al mesero que le traiga la copa de champaña con el modesto anillo adentro. Apenas se dé cuenta, proponle matrimonio con todo el entusiasmo y la sinceridad de los que puedas hacer acopio. No te preocupes si sientes que tu corazón está a punto de atravesarte el pecho, y si no sientes nada, tampoco le des mucha importancia. Si hay aplausos, deja que terminen. Si llora, sonríe como si nunca hubieras estado tan feliz, y si no lo hace, igual sonríe.

Deja que pasen los años sin que te des cuenta. Construye una carrera en vez de conseguir un trabajo. Compra una casa y ten dos hermosos hijos. Trata de criarlos bien. Falla a menudo. Cae en una aburrida indiferencia y luego en una tristeza de la misma naturaleza. Sufre la típica crisis de los cincuenta. Envejece. Sorpréndete por tu falta de logros. En ocasiones siéntete satisfecho pero vacío y etéreo la mayor parte del tiempo. Durante las caminatas, ten la sensación de que nunca vas regresar, o de que el viento puede llevarte consigo. Contrae una enfermedad terminal. Muere, pero solo después de haberte dado cuenta de que la chica que no lee jamás hizo vibrar tu corazón con una pasión que tuviera significado; que nadie va a contar la historia de sus vidas, y que ella también morirá arrepentida porque nada provino nunca de su capacidad de amar.

Haz todas estas cosas, maldita sea, porque no hay nada peor que una chica que lee. Hazlo, te digo, porque una vida en el purgatorio es mejor que una en el infierno. Hazlo porque una chica que lee posee un vocabulario capaz de describir el descontento de una vida insatisfecha. Un vocabulario que analiza la belleza innata del mundo y la convierte en una alcanzable necesidad, en vez de algo maravilloso pero extraño a ti. Una chica que lee hace alarde de un vocabulario que puede identificar lo espacioso y desalmado de la retórica de quien no puede amarla, y la inarticulación causada por el desespero del que la ama en demasía. Un vocabulario, maldita sea, que hace de mi sofística vacía un truco barato.

Hazlo porque la chica que lee entiende de sintaxis. La literatura le ha enseñado que los momentos de ternura llegan en intervalos esporádicos pero predecibles y que la vida no es plana. Sabe y exige, como corresponde, que el flujo de la vida venga con una corriente de decepción. Una chica que ha leído sobre las reglas de la sintaxis conoce las pausas irregulares –la vacilación en la respiración– que acompañan a la mentira. Sabe cuál es la diferencia entre un episodio de rabia aislado y los hábitos a los que se aferra alguien cuyo amargo cinismo countinuará, sin razón y sin propósito, después de que ella haya empacado sus maletas y pronunciado un inseguro adiós. Tiene claro que en su vida no seré más que unos puntos suspensivos y no una etapa, y por eso sigue su camino, porque la sintaxis le permite reconocer el ritmo y la cadencia de una vida bien vivida.

Sal con una chica que no lee porque la que sí lo hace sabe de la importancia de la trama y puede rastrear los límites del prólogo y los agudos picos del clímax; los siente en la piel. Será paciente en caso de que haya pausas o intermedios, e intentará acelerar el desenlace. Pero sobre todo, la chica que lee conoce el inevitable significado de un final y se siente cómoda en ellos, pues se ha despedido ya de miles de héroes con apenas una pizca de tristeza.

No salgas con una chica que lee porque ellas han aprendido a contar historias. Tú con la Joyce, con la Nabokov, con la Woolf; tú en una biblioteca, o parado en la estación del metro, tal vez sentado en la mesa de la esquina de un café, o mirando por la ventana de tu cuarto. Tú, la que me ha hecho la vida tan difícil. La lectora se ha convertido en una espectadora más de su vida y la ha llenado de significado. Insiste en que la narrativa de su historia es magnífica, variada, completa; en que los personajes secundarios son coloridos y el estilo atrevido. Tú, la chica que lee, me hace querer ser todo lo que no soy. Pero soy débil y te fallaré porque tú has soñado, como corresponde, con alguien mejor que yo y no aceptarás la vida que te describí al comienzo de este escrito. No te resignarás a vivir sin pasión, sin perfección, a llevar una vida que no sea digna de ser narrada. Por eso, largo de aquí, chica que lee; coge el siguiente tren que te lleve al sur y llévate a tu Hemingway contigo. Te odio, de verdad te odio.

jueves, 2 de junio de 2011

Cuando me amé de verdad.

Cuando me amé de verdad comprendí que en cualquier circunstancia, yo estaba en el lugar correcto, en la hora correcta y en el momento exacto y entonces, pude relajarme.



Hoy sé que eso tiene un nombre…”Autoestima”





Cuando me amé de verdad, pude percibir que mi angustia y mi sufrimiento emocional, no es sino una señal de que voy contra mis propias verdades.



Hoy sé que eso es…”Autenticidad”





Cuando me amé de verdad, dejé de desear que mi vida fuera diferente y comencé a ver todo lo que acontece y que contribuye a mi crecimiento.



Hoy eso se llama…”Madurez”





Cuando me amé de verdad, comencé a percibir como es ofensivo tratar de forzar alguna situación, o persona, solo para realizar aquello que deseo, aún sabiendo que no es el momento o la persona no está preparada, inclusive yo mismo.



Hoy sé que el nombre de eso es…”RESPETO”



Cuando me amé de verdad, comencé a librarme de todo lo que no fuese saludable…, personas, situaciones, todo y cualquier cosa que me empujara hacia abajo. De inicio mi razón llamó esa actitud egoísmo.



Hoy se llama…”Amor Propio”





Cuando me amé de verdad, dejé de temer al tiempo libre y desistí

de hacer grandes planes, abandoné los mega-proyectos de futuro.

Hoy hago lo que encuentro correcto, lo que me gusta, cuando quiero

y a mi propio ritmo.



Hoy sé que eso es…”Simplicidad”



Cuando me amé de verdad, desistí de querer tener siempre la razón y

con eso, erré menos veces.



Hoy descubrí que eso es la…”Humildad”



Cuando me amé de verdad, desistí de quedar reviviendo el pasado y preocuparme por el futuro. Ahora, me mantengo en el presente, que es donde la vida acontece. Hoy vivo un día a la vez.



Y eso se llama…”Plenitud”



Cuando me amé de verdad, percibí que mi mente puede atormentarme y decepcionarme. Pero cuando yo la coloco al servicio de mi corazón, ella tiene una gran y valiosa aliada.



Todo eso es…”Saber Vivir”





Charles Chaplin. (Charlot)

lunes, 18 de abril de 2011

Tengo un montón de ideas desordenadas que no me dejan hacer mi vida hasta dejarlas salir. Las tengo de rehenes y debo liberarlas, por más que no tengan sentido ni punto de unión unas con otras, solo necesito liberarlas para que me dejen seguir con mi vida.

La música ha sido últimamente mi fuente de inspiración en la vida. Me mueve. Me emociona. Me sincera conmigo misma, me despierta a verdades y me afronta a realidades que desconocía o que me ocultaba y al universo que me rodea.

En este momento en el que me siento relativamente sola aprendí a hacerme compañía.
Ese es un gran avance, que antes no soportaba ni escuchar mis propios pensamientos y ahora, el hacerme compañía a mi misma me hace feliz. Ya no creo que soy una persona detestable que se esconde tras muchos disfraces, ahora me veo auténtica como soy, con esos "disfraces" que son solo trajes de ocación, todos míos, pero siempre elegí cómo ponermelos. Esa soy yo. Todo el tiempo fui yo.

A la vez siento inseguridad. Porque si. Porque es así. Por ningún motivo en especial o por demasiados que no intentaré nombrarlos porque no vienen al caso. Pero a su vez siento seguridad. Siento que logré tantas cosas y a la vez nada.
Me siento insignificante y a la vez tan especial! Me causa gracia tanto contraste!
Hay que encontrar el punto medio.. Pero no, yo soy extremista. Soy así. Al extremo de la bipolaridad. Al extremo de la cordura y a la vez de la locura.

Tantos pensamientos.

Amor. Quiero amor en mi vida. Siento que no dije "Te amo" lo suficiente.
Que no amé lo suficiente. Por estar sumida en mi egocentrismo y orgullo.
Hay personas a las que no les pude decir que los quería por última vez. Y esos son "te quieros" que lanzaré al viento y que esas personas nunca más podrán escuchar.
Hay gente que se me fue sin saber lo especial que era para mi. Hay gente que se me fue sin sentir un abrazo más. Tengo abrazos y te quieros que eran para esas personas y que no se las podré dar más.
Eso me preocupa.
Que todo es tan corto. Tan efímero. La vida es tan leve. Tan delicada.
No se cuanto tiempo más voy a estar acá. En serio no se.
Me pone triste la cantidad de veces que quise decir "Te quiero" o "Te amo" y no lo hice. Porque se que esos momentos ya se perdieron y esos te quieros quedaron colgados, ahorcados por grandes enemigos de la belleza: el silencio, la vergüenza, el orgullo.

No quiero que me vuelva a pasar. No quiero perder más, quiero ganar. Quiero amar. Quiero entregar mi vida al amor. Al amor a la belleza. Al amor a la felicidad. Al amor a mi misma, a mis amigos, a los momentos. A la vida misma.

Vivir. Solo eso. Parece simple, pero hacerlo con calidad es una de las cosas más difíciles.

Vivir y amar. Son esas las consignas de ahora en más.

domingo, 23 de enero de 2011

Hola 2011

Hace mucho que no me escribo,
a mi me sirve para leerme tiempo después y recordar, debido a que por suerte mi memoria anda fallando.

Hoy puedo mirar atrás y decir que el 2010 fue probablemente uno de los más catastróficos de mi vida. Porque crecí.
Hoy me siento mucho más todo que un año atrás.
Un año atrás estaba desesperandome y sintiendo que mi mundo se venía abajo ante mis ojos. Hoy tal vez mi mundo no se encuentre mejor, pero mi visión de la vida cambió.

Hoy no se me acaba el mundo si lo que tenía planeado no sale, simplemente me doy vuelta e intento buscar un nuevo camino.
Creo que por eso es que me doy cuenta que crecí.

Hoy me siento una verdadera artista, mucho más completa y casi llegando a la madurez y plenitud.
Valoro más mis esfuerzos por lo que significan y por lo que obtengo de ellos.
Encontré cosas nuevas en mi que nunca pensé que estuvieran allí.

Aprendí que soy única, que no tengo porqué compararme ni competir contra nadie que no sea yo misma.

Bastante bien!
La vida avanza y yo con ella!